Cinco marenautas de diferentes nacionalidades. No hay timón. Una cosa extraña juega a ser el espíritu del mar. Otra tormenta más. Una vieja radio rusa y un ser sin cola que viene del agua. Navegación intuitiva, narcolepsia de a ratos, puro conventillo. Una fábula de amor sin fronteras y el final bien argento. Todo eso en una obra que retrata la humanidad a bordo de un barco, venido a menos, que no toca puertos.
Con elementos mixturados entre el clown y el teatro físico; el absurdo y el realismo mágico, la compañía de circo teatro con raíces criollas compone un espectáculo visual acercando al público a navegar por Altamar. ¡Leven anclas, volvió Barlovento!

